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Retos empresariales para el 2020 y cómo adaptar las compañías a un mundo digitalizado

Como muchos pequeños retoños plantados, un negocio puede fallar en crecer y muchos mueren en un periodo de 2 a 3 años luego de su lanzamiento. Aunque a través del tiempo existieron factores variados para esta caída, en el siglo XXI -y en especial en la década de 2010 – 2020- el principal reto al que se enfrentaron las empresas fue el de la digitalización de sus operaciones y altísimos niveles de competitividad.

El desarrollo de las habilidades tanto profesionales como interpersonales, es una de las bases primordiales para desarrollar un entorno de éxito y crecimiento de la compañía y suplir las mayores necesidades como:

 

Competitividad

Para nadie es un secreto que las organizaciones públicas y privadas deben poner el foco en las personas que se relacionan con ellas, tanto desde dentro con los trabajadores, colaboradores y accionistas, como hacia afuera con el cliente poniéndolo en el centro de su negocio.

Su esfuerzo debe enfocarse en dotar de habilidades y capacidades técnicas a aquellos empleados que quieran adaptarse a un cambio muy superior al habitual, ya que las nuevas generaciones van a tener una clara ventaja competitiva personal y profesional en este sentido.

 

Velocidad de cambio

 Conforme pasa el tiempo se hace más evidente la gran capacidad que posee el ser humano para adaptarse a las nuevas tecnologías y las nuevas políticas en manejo de talento humano y movimiento social. De igual manera, se ha hecho evidente cómo la velocidad de cambio ha superado, con creces, la velocidad de adaptación a él, y esto hace aún más necesario una mayor flexibilidad en las capacidades de los profesionales.

 

Servicio al Cliente

Vivimos en un momento donde los consumidores ya no desean una oferta general, ellos esperan obtener un bien o servicio específico que logre cumplir con sus necesidades y esa personalización del contenido que se les ofrece es vital para capturar nuevos consumidores.

En la era de los medios sociales, un cliente inconforme es más que solo un cliente menos, es una voz que puede representar una influencia negativa hacia tu producto, nombre o servicio, es decir, un detractor y ocasionar una potencial pérdida. Por ello, los líderes también deben encontrar soluciones efectivas apoyadas en la tecnología para fortalecer su servicio, optimizar sus procesos y mejorar la relación con sus clientes, cimentando así el crecimiento.

 

Estado de Competitividad Empresarial

La continua necesidad de generar valor para las organizaciones y sociedades, no solo en términos económicos, sino de responsabilidad social. A esto responden las estrategias de segmentar el mercado y enfocarse en sectores específicos.

 

Adaptación a la nueva era

El desarrollo tecnológico y la generalización del internet están cambiando la forma de realizar todas las actividades profesionales o de la vida personal, afectando directamente a los patrones de consumo y gasto de empresas y personas por todo el planeta.

Es importante la implementación a la actividad de los posibles usos del internet, los teléfonos móviles u otras tecnologías, tratando de aportar nuevas maneras de dar respuesta a las necesidades, enfatizando en no quedarse tras la competencia.

Las estrategias de innovación son importantes medios para el desarrollo organizacional, ya que por la falta de sostenibilidad de la ventaja competitiva de los mercados y las tecnologías se han tenido que adoptar herramientas que puedan proporcionar una posición única y valiosa para la empresa.

 

El administrador del futuro

El administrador del futuro claramente tiene que ser un buen operador, una persona motivada que pueda obtener y controlar recursos para lograr resultados, un administrador altamente desarrollado y auto confiable.

Desde el punto de vista individual se espera una persona autodidacta. En el perfil profesional del administrador se deben presentar, entre otras, las siguientes características:

  • Actitud positiva ante el cambio y actitud y prudencia ante el riesgo ante el riesgo.
  • Claridad y agilidad para vincular las personas de la organización en las respuestas a las demandas externas e internas.
  • Liderar una estructura que sea flexible para que se puedan producir los cambios necesarios.

Está claro que la curva de aprendizaje a la que nos enfrentamos ya no es en su mayoría lineal, estamos expuestos a un crecimiento exponencial tan rápido que en los próximos años lo aprendido en el 2019 estará desactualizado y el requisito de la formación autodidacta va a ser más crítica que nunca.

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