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Por: Alejandro Arroyo, periodista

TW: @aleji_lunes

 

“Un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad”.

Estas fueron las palabras que pronunciaba el astronauta estadounidense Neil Armstrong al momento de poner el primer pie en la Luna, que marcaba los esfuerzos finales de 12 años para vencer a los soviéticos en la carrera espacial; o ¿acaso no fue así?

Un 20 de julio de 1969 la tripulación del módulo de excursión lunar llamado The Eagle, conformada por los astronautas Neil Armstrong y Edwin Aldrin, además de Michael Collins en el transbordador, realizaban las maniobras finales para posicionarse como los primeros seres humanos en tocar la Luna. Este año se cumplen ya 50 años de la hazaña lograda por estos hombres y aquí vamos a repasar ciertas curiosidades que resaltan o no son del conocimiento de la mayoría.

 

No fueron las primeras palabras

Aunque muchas personas consideran que las primeras palabras de Armstrong fueron “Un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad”, en realidad lo primero que hizo fue dar un reporte de lo que veía:

“Estoy al pie de la escalerilla. Las patas de aterrizaje sólo se hunden en el suelo 1 o 2 centímetros, aunque de cerca, la superficie parece muy finamente granulada, casi como polvo, muy fina. Voy a bajar”.

 

El mar tranquilito

El lugar en que “El Águila” alunizó se denominó como Mar de la Tranquilidad, es un enorme mar lunar donde luego se denominó el punto de contacto como Base Tranquilidad.

 

¿Había intereses ocultos?

Neil Armstrong no tenía interés personal en ser el primero en pisar el satélite, en cambio Edwin Aldrin si tenía la ambición de pasar a la historia por este hecho, pero por circunstancias ajenas a la misión, más de carácter político, fue que Armstrong se convirtió en el primero.

 

Por si las moscas, de lejitos

El cohete Saturno V fue el elegido para llevar a sus tripulantes fuera de nuestra atmosfera y aunque nunca se tuvieron dudas de un despegue exitoso, los ingenieros de la NASA siempre temieron lo peor por lo que realizaron chequeos triples, más de lo usual, en cada parte del cohete, además ubicaron a los invitados VIP de Cabo Cañaveral a 5,6 kilómetros de la plataforma de despegue, lo cual no era usual.

 

No me cierre la puerta

Una vez en suelo lunar, Armstrong y Aldrin tenían instrucciones expresas de no cerrar la puerta o escotilla del Apolo 11. La debieron dejar entrecerrada ya que el modulo no contaba con una manilla en el exterior para volver a abrirla.

 

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Huele feo

En su viaje de regreso a la Tierra, los astronautas se quitaron los cascos y comenzaron a notar un fuerte olor en la cápsula espacial. Era el polvo lunar que habían traído en sus botas y trajes, que desprendía un olor intenso y muy desagradable que les recordaba al de la pólvora. Científicos analizaron después el polvo lunar y comprobaron que no tiene la misma composición que la pólvora. Pero creen que algún tipo de reacción química se activó al entrar en contacto con el aire húmedo de la cápsula y luego se disipó.

 

Esto es un montaje

La teoría conspirativa indica que el hombre nunca logró pisar la luna y en su lugar, se grabó una película en alguna instalación militar para fingir la llegada de Estados Unidos al satélite natural. Una película que fue dirigida por el mismísimo Stanley Kubrick.

 

Venimos en paz

Entre los objetos que dejaron en la Luna se encuentran la bandera americana, otra bandera de la misión del Apolo I, una rama de olivo de oro, un disco con declaraciones de los presidentes Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon, así como mensajes de líderes de otros 73 países.

Finalmente, una placa firmada por el presidente Nixon y los astronautas que rezaba:

“Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra, pisaron por primera vez la Luna en Julio de 1969 D.C. Vinimos en paz en nombre de toda la humanidad”.

 

¿Y luego?

Actualmente solo 2 de los miembros de la tripulación del Apolo XI se encuentran con vida siendo estos, Michael Collins y Edwin Aldrin. Collins, luego de retirarse, se convirtió en director del Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos perteneciente al Instituto Smithsonian y luego fungió como secretario de este mismo.

Aldrin regresó a la Fuerza Aérea y se retiró un año después, escribió múltiples libros y se convirtió en analista de programas espaciales.

Neil Armstrong se retiró de la NASA y se dedicó a ser profesor universitario. Falleció en una intervención cardiovascular.

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