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Para nadie es un secreto que estudiar y trabajar no siempre es una agradable combinación, y en muchas ocasiones puede tornarse difícil de sobrellevar. Hacer una buena distribución del tiempo es clave para no volverte loco y salir huyendo sin dar vuelta atrás.


Como nuestra prioridad sos vos y tu bienestar, te ayudaremos a dividir tu tiempo de manera estructurada para que tengás un equilibro entre tu trabajo, estudio y vida personal.


Es importantes que sepás que contás con 168 horas para distribuir cada una de las tareas que tenés; sin embargo, la mayor parte del tiempo la pasamos resolviendo lo urgente y no nos concentramos en lo más importante. El autor del libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey, afirmó que malgastamos el tiempo distribuyéndolo de manera equivocada al no establecer nuestras prioridades y resolviendo situaciones de última hora.


Entonces, ¿cómo hacer que esas 168 horas nos alcancen de manera efectiva? Estas recomendaciones son bastante simples:


Utilizá el sílabo como herramienta de estudio
Al inicio de cada cuatrimestre, los profesores te entregan el sílabo del curso. Generalmente no le tomamos mucha importancia, pero es de gran utilidad, pues con él podés tener datos de tus próximas clases, los temas a tratar, proyectos, fechas de exámenes, entre otros, así sabés qué esperar durante todas las semanas.


Establecé prioridades:
Esto es súper importante y aunque parezca trillado, es esencial que tengás bien claras tus prioridades y las tareas secundarias, para que las primeras no se mezclen con las segundas y podás salir adelante con tus objetivos. Podés dividirlas entre Urgente, No Urgente, Importante y No Importante, esto te ayudará a reducir tus esfuerzos y maximizar la planificación.


Agendá tus actividades
Calendarizar tus actividades por rubros (trabajo, descanso, estudio) te lleva a cumplir tus objetivos. Lo ideal es que consigás una agenda digital o física (con espacio para tareas y notas extra). Las digitales, tienen la ventaja de sincronizarse con tus dispositivos móviles de manera que siempre tengás acceso a tu calendario en donde estés y así, podás programar recordatorios.


Creá una lista de tareas y armá un equipo de ayuda en tu casa
La mejor forma de organizar cómo estudiar y trabajar en medio de todos tus quehaceres, es a través de una lista muy específica y puntual. Es decir, en lugar de tener como objetivo “leer un libro”, mejor que sea “leer los dos primeros capítulos del libro en X cantidad de tiempo”. De igual manera con tus tareas del hogar; sin embargo, si sos cabeza de familia o compartís responsabilidad con tu pareja, es necesario que cada persona se asigne roles que te ayuden a vos a salir adelante con todo lo demás y así, compartir todas las responsabilidades del hogar.


Establecé prioridades:
Esto es súper importante y aunque parezca trillado, es esencial que tengás bien claras tus prioridades y las tareas secundarias, para que las primeras no se mezclen con las segundas y podás salir adelante con tus objetivos. Dividirlas entre Urgente, No Urgente, Importante y No Importante, esto te ayudará a reducir tus esfuerzos y maximizar la planificación.


Aprende a decir que no
Si querés que los demás respeten tu tiempo, debés ser el primero que respete su agenda y programación. Cuando te soliciten una nueva actividad, identificá si es de tu entera responsabilidad, si es una responsabilidad compartida o si es de otra persona, con esto sabrás si debés decir Sí o No.

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