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“Mi mamá me enseñó que…” Es una de las frases que la gente más usa en el mundo, y con toda la razón. No existe ser más preocupado, desvelado e incontrolable a la hora de proteger que una madre y eso se ve reflejado en todo aquello que inconscientemente hacemos, decimos o pensamos durante el día.

Somos marcados desde la primera vez que somos regañados, el primer día de la escuela, la primera novia o novio, nuestro primer trabajo e incluso, ya viejos seguimos pensando en que haría o diría mamá. Y aunque nunca somos el hijo perfecto nunca vamos a ser malos para sus ojos.

Agarremos un rato para hablar sobre todos aquellos momentos o enseñanzas que nos dejó mamá y nos hacen decir “ya sueno como mi mamá”.

 

Nos enseñó paciencia y dedicación

La frase mítica “si lo encuentro yo, va a ver…” nos dio el ultimátum perfecto para aprender a hacer las cosas con dedicación y tener paciencia para ejecutar tareas, desde las más simples hasta las más complejas y ser exitosos. Claro, siempre ante el terror de que se enojara.

Nos enseñó educación y disciplina

“En la casa hablamos”. Fue la perfecta luz roja para que pasáramos de niños inquietos a perfectos soldados inmóviles y callados. Aun en la más exasperante de las situaciones una frase de mamá nos enseñaba sobre cómo mantener la compostura en lugares públicos y de cómo mantener modales delante de las personas.

Nos enseñó a estar preparados en cualquier situación

Aunque creyéramos que estaba loca, siempre nos obligó a cargar con objetos que, aunque creíamos innecesarios, nos salvaron la vida más de una vez. “Va a llover, lleve sombrilla”, aunque el cielo estuviera sin una sola nube. Cuando hacíamos caso omiso a la recomendación, ¡sorpresa! llegábamos empapados.

La importancia de guardar secretos

Los secretos nos dan una pista sobre la importancia de la lealtad. La confianza se forja con cariño y con lealtad. Y la lealtad es fundamental en la vida para crear y afianzar vínculos.

Nos enseñó a elegir nuestras batallas

Por mucha sabiduría que consiguiéramos, mamá siempre iba a estar a un paso delante. Nunca involucrarse en un argumento del que no se está seguro con mamá es una ley de supervivencia fundamental. “Usted no entiende que a su mamá no puede ganarle”, es recordatorio de cómo uno debe escoger sus batallas y que no siempre se puede ganar.

Nos enseñó liderazgo

En muchos casos el hijo mayor toca cuidar a los hermanos menores e implementar las técnicas que se ha visto hacer a mamá. Ayudar, dirigir y cuidar de nuestros hermanos nos da una noción de cómo se maneja un grupo y como se debe dirigir.

 

Mamá verdaderamente solo hay una y es aquella que con amor, dedicación y desvelo nos enseña a ser mejores personas para una mejor sociedad.